viernes, 9 de diciembre de 2011

Crónica de la 14ª Mitja Marató "Ciutat de Mataró" (por aramys)

No se le puede perder el respeto a las distancias. Y aunque creas que ya no eres un novato, no te puedes relajar. Ojalá hubiera tenido eso más claro en mi última Media Maratón.

Después de la polémica que hubo para conseguir un dorsal, ya que se abrieron inscripciones horas antes de la fecha oficial (para no colapsar los servidores, según la organización) que dejó a mucha gente cabreada y sin dorsal (se agotaron en pocas horas), y la suculenta bolsa del corredor que acompaña a esta cursa, las expectativas que tenía para correrla eran muy altas y estaban, lamentablemente, infladas por mi gran ego de corredor.

Así que con solo dos miserables semanas de entreno específico, y metido de lleno en la preparación para mi primera maratón dentro de unos meses que me tenía un tanto agotado, me levanto el día 4 de noviembre, con la pretensión de hacer la media en menos de 1h57' (que es la mejor marca que tengo en mi palmarés en esta distancia). Solo diré que para mi primera Media entrené cuatro meses y para el resto que he corrido, un mínimo de dos.

Suicidio atlético, lo sé.

La mañana ya la empecé mal, haciendo caso omiso de la organización, que recomendaba aparcar en un gran centro comercial y coger un autobús lanzadera hasta la salida, intenté aparcar el coche lo más cerca que pude de la salida, lo que me costó cuarenta y cinco minutos de vueltas y desesperación hasta que encontré un sitio. Me lo tengo merecido.

Una vez cambiado y listo, me dirigí a la zona de salida para encontrarme con los compañeros del club corredors.cat (del que soy asociado). Como mi intención era mejorar mi marca personal, me planté en la salida con mi amigo Ramón, que tenía el mismo objetivo que yo (bajar de 1h57').

Dan la salida y empezamos a correr, pero a correr de verdad. Cuando me doy cuenta, llevamos tres kilómetros y los parciales están por las nubes para mi nivel (5:08, 5:11 y 5:22). Se lo comento a Ramón y me dice que no me preocupe, que los cinco primeros km son en bajada y luego nos estabilizamos. Mentira. Estamos absorbidos por la magia del momento y seguimos lanzados (5:13, 5:19, 5:19...), manteniendo esos ritmos hasta el km 10. Una locura en mi estado de forma.

Pasamos el km 10 en unos 52 minutos aproximadamente y decido dejar que Ramón se vaya para adoptar un ritmo más lento y seguro. En el km 11 se me une mi buen amigo RyanGaerity y bajo el ritmo (5:43, 5:52, 5:58...) pero el daño ya estaba hecho. Los gemelos empiezan a dolerme (estrenaba unas medias compresivas CompresSport), los pies empiezan a arderme, tengo un humor de perros y me estoy aburriendo.



En el km 15 lo hago en 6:14 y bajando. El recorrido, después de los primeros 5 km que pasan por el centro del pueblo y son más entretenidos, se vuelve muy monótono, corriendo por interminables rectas hasta meternos en la fábrica de Procter & Gamble, donde damos la vuelta y volvemos por el mismo camino, hasta el km 19.5, donde empieza la temida subida hasta la meta.

Después de la vuelta en la fábrica, que me parece un chiste, mi humor va a peor y empiezo a estar realmente cansado. Allí encontramos un avituallamiento de agua y yo esperaba uno de isotónica y al no encontrarlo me cabreo aún más. Excusas.

La rapidez de la primera parte de la cursa me pasa factura y pincho de manera estrepitosa en la segunda. El km 16 lo hago en 6:24 y el 17 a 6:30. En el 18, después de mucho sufrir, mis piernas dicen basta. Tengo los gemelos como piedras y las plantas de los pies me queman cada vez más. Estoy confundido, cabreado, me adelanta todo el mundo y no pudiendo más, me paro a andar... y me sale a 7:07.

Hasta el km 20 voy trotando y caminando, intentando no pensar en mis dolores, sufriendo por el pobre RyanGaerity, que sigue a mi lado intentando animarme sin mucho éxito. Y ya en el km 20, en medio de una subida infernal, de la que había oído hablar mucho en las últimas semanas, me alcanza una leyenda del atletismo catalán, Miquel Pucurull, una persona a la que tengo respeto y admiración en grandes cantidades.

Miquel se pone a mi altura y demostrando ser la excelente persona que todos conocemos, me da ánimos y consejos para que suba sin sufrir demasiado, pero no soy capaz de dar un paso y vuelvo a caminar de nuevo. Es agónico. Miquel se espera, y me alienta "Vinga, vinga!!!" "No paris!!!". Es inútil, no puedo casi ni andar.

Trotando como puedo, gano la subida y llego a la última recta donde la poca gente que queda y los corredores que ya se van a casa, me avisan y animan "Solo quedan 300m!!!". La meta no llega nunca y vuelvo a andar de nuevo, hundido y fastidiado, hastiado por mi poca cabeza y sobretodo, preocupado y cabreado por si esto me cuesta una lesión.



Troto como un cochino los últimos metros y entro en meta en 02:09:26, tan lejos de cualquier propósito que ni siquiera levanto los brazos y miro al cielo para saludar a Papá, como hago siempre. Estoy abatido.

En la cola para recoger la bolsa del corredor, miro hacia la meta y veo a la gente llegar, muchos sonriendo. Pienso en todos mis errores, en mis manias, en mis miedos y en mi gran ego de corredor. Me miro los pies y luego al resto de corredores. Me animo. El running es así, la próxima saldrá mejor. Una Media más al saco. 21km más para recordar. Eso ya no me lo quita nadie.

La Mitja de Mataró es una Media exigente, aunque no lo pueda parecer. No es para hacer marca, ya que la última subida de casi un kilómetro hace que tengas que llevar un ritmo muy controlado para no pinchar justo antes de la meta.

Por otro lado es un poco aburrida y el paseo hasta la fábrica de uno de los patrocinadores, me parece una broma pesada, pero quien paga manda.

Todos los avituallamientos son de agua y se echa en falta algo de bebida isotónica. También en la llegada, donde solo hubo agua y una manzana. Teniendo en cuenta que todos los obsequios de la abundante bolsa del corredor eran cedidos por los patrocinadores, creo que por 17€ es una media cara, donde no nos dieron ni la habitual camiseta. Eso sí, la organización funcionó como un reljo y estuvo a la altura en todo momento.

Ficha de la Cursa

3 comentarios:

Sebastian Zamudio dijo...

Socio, a veces la grandeza del corredor no se demuestra alcanzando nuestras mejores marcas...a veces solo con terminar es suficiente. Terminar así, solo lo hacen los campeones. Enhorabuena crack!

elparticula dijo...

Después de un mal día hay que analizar lo que ha pasado y aprender de los posibles errores. Ánimo crack!!

Romana dijo...

a pesar de este calvario yo me cruze contigo y siempre te vi sonriendo ;)! gran lección para todo runner, y quien iba a decir que en Nassos iba a pasar por lo mismo??!!??? suerte que sólo eran 10K! animo arriba, compañero, y como tú dices: otra media al saco y que te quiten lo corrido (o andado....)

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